La vid

Vino, amor y literatura

Publicado en: Vino, Amor y Literatura (1971)

La vid es una planta con características de arbusto, sarmentosa. Cuando es baja de estatura se llama cepa. Y cuando es alta, culebreante y trepadora, sobre puntos de apoyo, recibe el nombre de parra. Hay cepas en la Mancha. Y parras en Almería.

La vid, como planta, tiene sus raíces. Estas extraen del suelo “el pan nuestro de cada día”, su alimento. Tiene, además, la vid, hojas. Estas salen de sus ramos o sarmientos. Cuando éstos están en crecimiento se les conoce más bien con el nombre de pámpanos.

La cepa – tallo – tiene un color achocolatado. Yendo por las carreteras españolas, en casi todas las regiones se ven, una y otra vez, viñedos -reunión de cepas -.

FLOR.- La flor de la vid es realmente pequeña, casi microscópica, y de color verde. Sale esta flor en lo que será racimo. Y tiene órganos masculinos y femeninos. En estos está el óvulo. Y en los masculinos, el polen. Éste, por el aire o llevado por los insectos, cae en el óvulo y fecunda la planta.

Es frecuente, el polen de una planta puede fecundar otra distinta. En este caso se habla de cruce de fecundación.

UVAS.- Las uvas son, según las diferentes variedades, esféricas u ovaladas. Dentro de la uva está su carne, la pulpa. Y, en el seno de ésta, la pepita o pepitas. Una, dos tres… Según. De la pulpa sale el mosto o jugo. Lo que luego, por fermentación, será vino.

RACIMO.- Las uvas están agrupadas en el racimo. El armazón de éste es el escobajo. El cual, con la piel de las uvas, es particularmente importante a la hora de iniciar la fermentación del mosto. Y siempre que se trate de vinos tintos.

CURIOSIDAD.- Las cepas, en el invierno, lloran. ¿Cómo? Sí, por los cortes de la poda o por sus heridas, dejan salir un líquido acuoso al que se conoce con el nombre de lloro.

¿Y por qué? De momento, no tiene explicación científica.

FLORACIÓN.- En la práctica, a la floración de la vid se le llama cierna.

La uva, al crecer, se alimenta como cualquier otro órgano de la planta. Pero cuando el punto de maduración empieza – y hasta su final – la uva no hace esfuerzos para alimentarse. Se nutre de lo que le llega ya elaborado de los ramos verdes y de las hojas. A este fenómeno se le conoce con el nombre de envero.

Las uvas verdes están en agraz.

Cuando cambia de color – en el envero – la uva evoluciona desde el sabor ácido hasta el dulce.

REPRODUCCIÓN DE LA VID.- El procedimiento natural de la reproducción de la vid es por semilla o pepita. Pero se usa poco en la práctica.

La reproducción corriente y más eficaz se hace por estaca. Se toman ramas o sarmientos, o trozos de éstos, y se plantan en viveros. Al año – o así – las nuevas plantitas – barbados – se llevan al suelo definitivo o viñedo.

INJERTO.- Se trata de una operación sumamente importante. La planta antes de injertar no se sabe lo que será ni lo que dará a ciencia cierta.

Para injertar se amputa la planta a una altura conveniente. Y a la planta que queda – patrón – se le une, por hendidura, una ramita – púa – de una variedad de vid muy conocida.

En la actualidad, en España, se usa patrón de vid americana y púa de vid europea.

Los injertos suelen hacerse al principio de la primavera a ojo velando. Cuando se hacen al final del otoño, lo que es menos frecuente, a ojo durmiendo.

PLANTACIÓN DEL VIÑEDO.- Hay que disponer de un suelo o terreno adecuado. Se hacen labores de arado al objeto de dejar la tierra removida y suelta. Es preciso hacer la plantación con un marco adecuado en líneas, con calles. O bien a marco real. O a tresbolillo.

En la actualidad es muy conveniente que la plantación lineal esté bien hecha. Se trata de facilitar el movimiento holgado por el viñedo de tractores y otras máquinas. De no hacerlo se ocasionarían daños de “circulación”.

LA PODA.- La poda es una operación necesaria en todo caso. Se hace generalmente en el invierno.

La vid, la cepa, abandonada a sus instintos, no daría uva adecuada para hacer vino. Es preciso, primero, formar la cepa. Y prevenir la normalización de su rendimiento.

Por la poda se cortan los sarmientos que dieron fruto el último año. Pero no se cortan en su totalidad. Sólo en parte. Y del ramo o sarmiento que queda han de brotar los del año siguiente y que darán sus racimos.

Se suele hablar de podas cortas, largas o mixtas. Según lo que convenga.

Las parras también se podan. Para que puedan vivir se les forma o pone un techo de alambre o de madera ligera. Y por ésta trepan y se agarran, por medio de zarcillos, que son unas pequeñas ramitas como “fideos” que salen de los sarmientos.

ABONOS.-Las tierras, es corriente, no tienen la suficiente cantidad de elementos para que la cepa se nutra. Y, como consecuencia, hay que hacer en épocas oportunas el suministro de esos elementos para que todo vaya bien.

Con este fin se añaden a los suelos los abonos. Estos pueden ser orgánicos o minerales. Y son minerales el ácido fosfórico, la potasa y otros. Y orgánicos, el estiércol y sus afines. A los minerales se les suele llamar elementos fertilizantes.

El suelo, por supuesto, tiene muchos elementos nutritivos. Estos solos o con los abonos forman reacciones complejas. Y así se obtienen las sustancias asimilables que, por las raíces y con ayuda del agua, pasan a la planta. Y ja vivir!

VARIEDADES DE VID.- Son múltiples. Citemos algunas.

En Cataluña. Las principales que se cultivan son: Sumoll, Montonec, Xarelo, Macabeo, Garnacha, Picapoll…

Rioja: Tempranillo, Mazuela, Garnacha, Viura, Calagraño…

Valladolid: Verdejo, Palomino de Jerez, Albillo…

Zamora: Tinto de Toro…

En Galicia: Mencía, Torrantés, Treixadura, Caíño, Brancellao…

Levante: Garnacha tinta, Monastrell, Merseguera, Bobal, Malvasía, Moscatel…

La Mancha: Airen, Cencibel…

Madrid: Jaén, Torrontés, Malvar…

Cariñena: Garnacha, principalmente…

Andalucía: Pedro Ximénez, Moscatel, Palomino…

ENEMIGOS.- Al viñedo pueden hacerle mucho daño, y realmente se lo hacen: las heladas, el viento, el granizo, lluvia excesiva…

ENFERMEDADES.- El mildium. Es un hongo. Una calamidad. Se cura, en lo posible, con caldos de cobre pulverizados. El odium. Otro hongo. Se cura con azufre y cal mezclados. Y, según los casos, con permanganato potásico. Ambos atacan las hojas.

Insectos que hacen «la pascua» los viñedos: La filoxera. Esta ha sido, a fines del siglo pasado y comienzos de éste, la gran calamidad europea. Ataca a las raíces y a las hojas. El Gusano blanco, La Piral, La pulguilla o altisa, La polilla de la vid, La mosca de los frutos, y mil más. La lucha contra esta «gentuza» se hace con venenos diversos.

LABORES.- Durante todo el año, según los lugares, se hacen varias labores de arado en los viñedos. Y con el fin de extirpar malas yerbas y conservar la humedad del suelo.

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