La Mancha

La Pámpana de Baco

Publicado en: La Pámpana de Baco. 15-5-1972

Vista por D. ALEJANDRO SELA

La Mancha es una región española que está en todas partes. Ella es el escenario de la obra más genial de Cervantes, el Quijote. Y como está en todas las bibliotecas del orbe, la Mancha tiene que sonar en todos los oídos…

Quizá ya lo habrá dicho alguien. Pero no importa. El Quijote es el primer libro turístico español. Que, por ser bueno, dice la verdad…

Yo siempre estuve persuadido de ello. He ido hace bastantes años por primera vez a la Mancha. Y después, he vuelto muchas veces.

El paisaje manchego es sobrio. Pero cuando se va a él secundado por el Quijote, resulta ser un manantial que no cesa… Un manantial de emociones. En la Mancha todo me «habla». Los caminos, las piedras, los molinos…

Pero lo que más me canta y encanta son los viñedos. Y su corolario inmediato, el vino. Al entrar por esas tierras, previamente, me hago in mente, manchego. Cojo la bota y mi bastón y vengan caminos, pueblos. Al ser curioso del vino hay que moverse, andar, ver, preguntar. Esta curiosidad mía estimo como un deporte completo.

Para comer conviene tener apetito. Y para saborear lo que se bebe conviene tener sed.

Siendo madrugador y andador y yo soy las dos cosas, el hambre y la sed vienen solas.

Para comer y beber hay que estar a punto…

Fue el mismo Cervantes quien dijo que la mejor salsa es el hambre. Y yo, por mi parte, añado: Para tener sed hay que andar y cansarse. Y, si fuere preciso, sudar…

En la Mancha, hoy, se puede comer y beber lo que se quiera. Pero a base de bien.

Yo presumo y creo que soy un hombre importante solamente por haber estado, en los últimos años, en estos sitios y precisamente tomando vinos: Manzanares, Villarrobledo, Socuéllamos, Tomelloso, Alcázar de San Juan, Valdepeñas, La Roda, Ossa de Montiel, Pedro Muñoz, El Toboso, Calzada de Calatrava, Herencia, Argamasilla de Alba, Puerto Lápice, Consuegra, La Solana, Mota del Cuervo, Belmonte, Villanueva de los Infantes, Montiel, Torre de Juan Abad, Miguelturra, Daimiel, Campo de Criptana, Munera. Y, para no cansar, añadiré el consabido etc., etc.

Los libros y revistas turísticas y de vinos me sirven para orientarme y darme pistas. Pero me gusta esforzarme, sobre el terreno, para hacerme una culturita vinícola peripatética. Es decir, al estilo de Aristóteles.