BOLETÍN DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS ASTURIANOS. AÑO XII. Núm. XXXIV. Agosto 1958. Sobre el libro «Hacia la ría del Eo»

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BOLETÍN DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS ASTURIANOS. AÑO XII. Núm. XXXIV. Agosto 1958, págs.. 339 a 341. Alejandro Sela. «Hacia la ría del Eo. Ensayos de amor y simpatía». Navia, 99 págs., 15 ilustraciones

Por Vicente Loriente Cancio

«Hacia la ría del Eo» es un breve volumen, de atractiva presentación editorial, en el que recoge Alejandro Sela una serie de trabajos aparecidos con anterioridad en periódicos y otras publicaciones del Occidente de Asturias y de Ribadeo. Pero no se trata de una miscelánea de temas inconexos. Los más de estos «ensayos de Amor y Simpatía», según reza el subtítulo del libro, se refieren a las tierras y las gentes de la comarca occidental, desde Luarca al Eo. Esto da unidad al libro y aumenta su interés, porque permite al lector asomarse a una zona asturiana, por desgracia, no demasiado conocida.

No es un libro estrictamente descriptivo: Los ríos, los pueblos y los montes no son más que el estímulo inicial de las divagaciones del autor, en las que aquí y allá de destacan felices viñetas de paisaje. Como ésta, tomada de «El pescador de caña»: «Allí un grupo de vetustos robles alternados con castaños, que se escalonan en una ladera. A otro lado un prado de regadío salpicado de fresnos y mimbreras en los lindes. A sus espaldas, en lo alto, resguardado del norte, un colmenar hecho con troncos horadados de castaño viejo. Suena, con frecuencia, el cencerro de una yegua con cría que se nota en el breñal. Se oye, no se sabe hacia dónde, el sonido metálico de una guadaña que alguien afila…» En un capítulo, sigue el autor al río Navia, desde su nacimiento al mar. Otros están dedicados a la villa de este nombre – donde Sela  reside -, las romerías de la comarca están evocadas en «Avellanas de Navelgas». Hay sendos trabajos dedicados a Luarca y a Tapia. Este último podría titularse «Tapia vista por un pintor», que no en vano Sela, por profesión Juez Comarcal, alterna en sus aficiones la pintura con las letras.

A un pintor precisamente están dedicados otros dos ensayos, sin por eso salirse del marco regional: a Álvaro Delgado, gran artista, que veranea en Navia estos últimos años y nos viene dando o espléndidas visiones de paisaje asturiano. Pero no hay sólo paisaje en el delicioso libro de Sela (y el adjetivo no es mío, sino de un escritor americano que residió en Asturias hace un cuarto de siglo y entonces visitó los concejos occidentales: don José Vasconcelos). Un vendedor ambulante de almanaques que relata su vida al autor, nos hace asomar a «Los trabajos y los días» de las gentes de aquella comarca y «El jabalí que mató El Tapón», un sabroso relato cinegético, al deporte de más solera entre ellas.

El libro termina con un largo capítulo dedicado a recordar el idilio de María Rosa Castropol («La Searila») y Antonio Cuervo, idilio que por su fin infortunado, dejó una huella sentimental tan honda del Navia al Eo. A ello contribuyó no poco la elegía que Cuervo dedicó a la memoria de su esposa y que alcanzó una rara popularidad. El autor, con muy buen acuerdo, la reproduce en su libro, según la versión que parece ser más depurada. Resume a continuación la vida de Cuervo a partir del fallecimiento de su esposa termina con algunas consideraciones acertadas acerca del carácter de aquellos amores. Hay, que felicitarse de que quede recogida en un libro la sentimental historia de «la Searila» antes de que el tiempo borre del todo su recuerdo y al llevarla al suyo Sela (nacido cerca del escenario del idilio y que fue el primero en recordarlo en la prensa) contribuye a que, sobre todo los naturales de occidente, lo atesoren como un breviario lírico que guarda algunas de las más puras esencias de su tierra.

Desde las primeras páginas, «Hacia la ría del Eo» gana la simpatía del lector. Está escrito con un estilo directo, sin rebuscamientos, que con plena eficacia transmite la emoción de que nacieron los ensayos recogidos en él. Contribuyen a hacerlo grato reproducciones de cuadros de Álvaro Delgado, Pedro Penzol y el autor y fotografías – magníficas – de Justo Álvarez y de Álvaro Delgado, tan excelente fotógrafo como pintor.

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