BRAULIO IBÁÑEZ

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Nació en Luey, val de San Vicente, partido judicial de San Vicente de la Barquera. A los once días salió de allí. Sus padres se llamaban Felipe Ibáñez y María Suero. Con su madre se fue a Badajoz haciendo vida “por el mundo”. Vendían especias: anís, pimienta negra, cominos, clavo, tinta, papel y sobres. Con una caballería pequeña andaba por los pueblos. De allí fueron a Albalá, Cáceres, y allí vendían mercería y bisutería. Así, dos años. Braulio tenía siete años y ya “despachaba al público”. Después pasó Braulio a Talavera de la Reina y pueblos cercanos donde paró algún tiempo. Allí se dedicó a guardar puercos en el monte. Tales puercos comían bellotas. En Mejorá entró a prestar servicio en casa del tío Antón, a dos leguas de Talavera. Su amo al regresar del monte le daba “leña” con un palo para que no cenara. Ganaba 18 duros al año. Andaba por el monte descalzo. Estuvo a su servicio seis meses. Pero un día de tormenta perdió dos puercos. Tuvo miedo al amo y se fue a hacer noche en el tronco de una encina. Tenía entonces 8 años. Allí estaba cuando fueron a buscarlo. Le atizaron.

Se marchó a Segurilla. Hizo noche en una cuadra. En la casa donde durmió se hizo porquero y cuidaba una manada de diez y ocho a veinte unidades. Su amo se llamaba el tío Pepe. Dormía en la zahúrda. Allí pasó un año y medio.

Desde allí se fue a Madrid con su madre y trabajó en una tejera ganando una peseta diaria. Estaba entre los dos Carabancheles. Su madre también trabajaba en la tejera ganando seis reales. Así pasaron un verano.

Pasó a una hojalatería, de aprendiz, en la calle de Lavapiés, con once años. Esto le duró dos o tres años y llegó a ganar dos pesetas diarias.

Volvió a Extremadura de ambulante otra vez, pero haciendo cacharros de lata. Y con tal oficio, viajó, además, por Madrid, Toledo y otros sitios. También arreglaba sillas de paja. Entró después en el servicio militar. Lo pasó parte en Toledo y parte en África, en un total de cinco años. Empezó sirviendo en el Regimiento del Rey y cuando se licenció pertenecía al de Mahón n. 63. Fue soldado, cabo interino e instructor de quintos.

Vino, licenciado, a Valencia. Solo. Y después pasó a León y Galicia – 1931 -. Vivió el La Bañeza y Benavente trabajando de hojalatero. Luego en Lugo vendía caramelos y churros. Los churros los hacía él.

En 1934 vino a Barres, ayuntamiento de Castropol. Pero antes estuvo también en Reinante y Ribadeo trabajando y vendiendo artículos de alambre. Se casó en Barres. Y tuvo algún tiempo haciendo helados que había aprendido a hacer en Valencia.

Cuando salió del taller de Madrid, compró en 18 duros, un carro y un burro a unos gitanos. El gitano que se lo vendió se llamaba Alcanzabrevas, era muy alto.

Después de casado fue a Zaragoza, donde trabajó en teléfonos. Fue también a trabajar a Torrelavega y en las minas de hierro de Heras. También fue a Bilbao.

Le gusta andar, ver, cambiar de ambiente.

Tiene cuatro hijos, uno casado.

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