SIN TÍTULO (Pescaderas)

Inédito

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Cuando no hay bonito o no hay bocarte, en el verano, a las pescaderas se las ve así, “de brazos cruzados”. Mal asunto. Para la vida y para la muerte. Para la vida de las pescaderas y para la muerte de los peces.

El puerto de Navia no es un puerto pesquero ¡Nunca! Y, sin embargo, en él siempre hay lanchas pesqueras. El puerto de Navia es un puerto… de abrigo. En el verano y en el invierno ¡Siempre! ¡Toda la vida!

SIN TÍTULO (El mercado)

Inédito

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Ya el sol es ido…

Y no hay luz de estrellas. Ni luz de luna. Todavía…

Hay, como se ve, media luz. Luz de tango

A media luz los dos…

Pero no es eso lo que yo quería decir. Lo que se ve es un preludio de noche oscura, cerrada…

Se suele creer que el mercado, donde se compra y donde se vende, es la prosa de la vida. Y sin embargo, la verdad es que hay un no sé qué de encanto, de misterio, en el ir y venir de las gentes…

Voces, barullo… El regateo…

Y por el suelo, en cestas o como cuadra, patatas, cebollas, verzas, rabizas,…

Y aquí y allí buhoneros con sus “existencias” tendidas por el suelo un poco al desaire. Uno vende loza, tazas, platos, vasos de noche, etc., etc. Otro, escarpidores, peinetas, pendientes y otros aderezos para el amor. Otro, juguetes… Ahí en la foto, se ve a una mujer enlutada ante su cacharrería de barro como si fuese un rebaño de ovejas de lo más dócil…

A veces se ve en el mercado una mujer remangada que tiene en la mano un cuchillo imponente. Nada de crímenes. Es la pescadera, la que vende el bonito…

El mercado es, en los pueblos, una manifestación artística. Es el gran bodegón.

En él hay una naturaleza muerta.

¡Y viva!